Elogio de la sombra
Una parte es visible y una parte se oculta. En ciertas películas de Mizoguchi hay elementos que se interponen a la mirada, como si la cámara no quisiera invadir la intimidad de la escena. Son a veces débiles biombos de papel, tan frágiles como la vida de sus personajes. Mizoguchi nació en Tokio en 1898 cuando el Japón aislado durante décadas se abría a al mundo occidental. Su cine reflejó esa transición pero, sobre todo, a la mujer de su país. Sus personajes principales son mujeres de vida resignada y doliente, siempre al borde del sacrificio. Algunas de ellas aceptan el papel sumiso que la sociedad les impone, otras se revelan ante su destino. Pienso que su puesta en escena, que muestra pero a la vez oculta, tiene que ver con la tradición estética japonesa en la que no todo tiene que estar completamente visible e iluminado. Las zonas de sombra eran importantes en los hogares de Japón. También los personajes son más verdaderos cuando hay una parte de ellos que desconocemo...